No mates al niño que llevas por dentro!

La vida es un ciclo, nacemos, crecemos, envejecemos y finalmente morimos; a medida que nos desarrollamos, nos vamos olvidando de aquella infancia e inocencia que nos hacía creer que todo era posible y que nos llevaba a soñar con un mundo maravilloso lleno de bondad. Pero, espera ¡NO MATES AL NIÑO QUE LLEVAS EN TU INTERIOR!

Qué pasó con ese niño? ¿Qué pasó con aquel niño soñador que despertaba cada mañana con ganas de enfrentar el mundo y de explorar cada rincón de la casa con curiosidad? ¿Qué le sucedió a ese niño que reía por cualquier cosa y disfrutaba cada segundo del día con energías y con ganas de jugar? ¿Será que la vida y las situaciones que enfrentamos, nos hacen olvidarnos de aquel niño al que nada le empañaba la felicidad? Pensar en nuestra infancia nos lleva a recordar una etapa muy importante y contundente para nuestra vida, aquel periodo en el cual la dependencia de nuestros padres nos daba la plena seguridad de que todo iba a estar bien; no sabíamos nada acerca de economía o política, creo que eso era lo que nos permitía llevar una vida esplendida, libre de conflictos e injusticias. En aquel entonces disfrutábamos de una buena película animada, las noticias y los periódicos nos parecían aburridos, y eso era lo que nos impedía ver la realidad de un mundo sumergido en maldad. Vivíamos para jugar y disfrutar. Teníamos sueños y metas de vida; decíamos, algún día seré… doctor, veterinario, policía, maestro, etc. No habían límites para nuestra imaginación, solo existía un mundo lleno de oportunidades y una lista repleta de metas por alcanzar. Cuando éramos niños perdonábamos con facilidad, no nos hacíamos parte del conflicto sino de la solución, si peleábamos, al rato ya estábamos jugando como si nada hubiera pasado, sin duda alguna éramos mucho más felices cuando solo éramos niños. Entonces, ¿Qué nos sucedió?, ¿Por qué dejamos de creer que podíamos lograr todo aquello que nos propusiéramos?, ¿Por qué dejamos que los problemas y los obstáculos nos impidieran alcanzar las metas y cumplir los sueños que de niño quisimos hacer realidad? Reflexionemos acerca de la importancia de volver a reír por cualquier cosa, de perdonar los errores de los demás y de volver a empezar; de creer que podemos llegar a ser mejores, de cumplir metas y llevar a cabo los proyectos que un día quisimos lograr. Vive, disfruta, cree y agradece; la vida es corta y sólo estamos de paso en esta tierra, por eso, no perdamos tiempo en disgustos, en pleitos y en disensiones, más bien exterioricemos ese niño que llevamos por dentro, aquel que llora, pero que también ríe, aquel que se enoja, pero que también perdona, aquel que vive cada día al máximo, y lo más importante aquel niño que depende de su Padre. «y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos», Mateo 18:3.

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