Tuyo soy Jesús”


Dios ha utilizado la memoria de muchos himnos en momentos claves de mi vida para recordarme de su amor, de su llamado y del costo de seguir el camino de Cristo. CAMINANDO CON EL PUEBLO AUTOR Juan Francisco Martínez 08 DE OCTUBRE DE 2018 18:52 h Una señal de la vejez es que uno comienza a recordar y añorar momentos y eventos de su pasado. Me crié en un pueblo pobre y campesino y me formé en una iglesia de gente sencilla. Cantábamos himnos y alabanzas con gozo, aunque, por ser latinos estadounidenses, en ocasiones ni bien entendíamos la letra en idioma español. A lado de mi Biblia siempre cargué un himnario, fuera Himnos de Gloria, Himnos de la Vida Cristiana o, más adelante, Himnos de Fe y Alabanza. Esos himnos marcaron mi fe y fueron mis primeras reflexiones teológicas.

Su letra me llamó a seguir a Cristo y estos cantos fueron nuestro testimonio cantado de que Dios caminaba entre nosotros. A través de los años he tenido que hacerme preguntas sobre la teología de algunos de esos himnos. Pero Dios ha utilizado la memoria de muchos de esos himnos en momentos claves de mi vida para recordarme de su amor, de su llamado y del costo de seguir el camino de Cristo. Es por eso que ocasionalmente necesito recordar alguno de los que han marcado mi vida. Aquellos que se formaron en la fe evangélica en mi generación recordarán los mismos himnos y tal vez también escucharán, de nuevo, palabra de Dios para sus vidas hoy al recordarlos.

Para los más jóvenes, les invito a estar atentos al lugar que juegan los himnos y cantos de hoy en su formación teológica y en su manera de entender el seguir a Cristo Jesús hoy. Uno de los himnos que mucho me tocó fue escrito por Fanny Crosby, himnóloga por excelencia de los movimientos de avivamiento del siglo 19 y principios del siglo 20 en EEUU. Muchos fueron los himnos de Crosby traducidos al español y ella se hizo parte de “nuestra” congregación por medio de sus himnos. El espíritu de avivamiento que ella representaba tocaba profundamente en nuestros nuestros corazones y el llamado al camino de la cruz reflejaba nuestra realidad y nuestro compromiso.

Tuyo soy Jesús fue uno de esos himnos de mocedad que ha reflejado mi llamado, mi oración, mi compromiso con Cristo Jesús. En particular sigo orando y cantando el coro y la segunda estrofa (la versión de Himnos de Gloria). CORO Aún más cerca, cerca de tu cruz: Llévame, ¡Oh Salvador! Aún más cerca, cerca, cerca de tu cruz, Llévame, ¡oh buen Pastor! A seguirte a ti me consagro hoy, Constreñido por tu amor, Y mi espíritu, alma y cuerpo doy Por servirte, mi Señor. Señor, quiero acercarme a ti y se que el camino es tu cruz. Me doy a ti para que me utilices. Tu amor me llama, aquí estoy Señor. Confieso que como dice la última estrofa, que no voy a entender la profundidad de Tu amor hasta que “gozoso esté en gloriosa eternidad”. Pero hoy me acerco porque se que en la cruz se demuestra la profunidad de tu amor y también el camino al cual me has llamado desde aquel día en que decidí consagrarme a Ti.

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